Ayer por la mañana el móvil me traicionó.

Me saltó una de esas notificaciones de «Recuerdos de hace años» en la galería de fotos. Pulsé sin pensar y me encontré de bruces con un vídeo mío entrenando en el parque en el año 2016.

Casi me caigo de la silla de la vergüenza.

Estaba intentando mejorar mi flexibilidad para tocarme los pies. Y mi técnica consistía, básicamente, en rebotar hacia el suelo con la espalda curvada como un cruasán, haciendo unas muecas de dolor que parecían de un exorcismo. Aguantaba ahí abajo sufriendo en estático, rezando para que el isquio se estirara por arte de magia, y luego me levantaba mareado.

Un despropósito. Parecía un pato intentando hacer gimnasia rítmica.

Al ver el vídeo, sentí una mezcla de nostalgia y rabia. Nostalgia porque tenía más pelo, y rabia porque me di cuenta de la cantidad absurda de horas que tiré a la basura en aquella época haciendo el canelo. Horas de estiramientos pasivos inútiles, de forzar posiciones que mi sistema nervioso no toleraba y de frustrarme porque no avanzaba ni un puto centímetro.

Pensé: «Joder, si tuviera una máquina del tiempo, viajaría a 2016, me quitaría la botella de agua de las manos de un manotazo y me daría una colleja por perder el tiempo así».

Como las máquinas del tiempo todavía no las venden en Amazon, lo único que nos queda es aprender de los que ya se han dado las hostias antes que nosotros.

Y en esto, Pau es el maestro indiscutible.

Pau lleva más de diez años en las trincheras de la movilidad. Ha tocado todos los palos posibles y a un nivel que asusta: se abre de piernas en sidesplit y frontsplit como si estuviera hecho de plastilina, hace puentes que desafían la anatomía humana y tiene unos hombros que parecen tener bisagras de titanio.

Pero claro, él tampoco nació así. También hizo sus chapuzas en su día.

Y justo de eso va el vídeo que acaba de subir a YouTube. Pau ha hecho el ejercicio de subirse a su propia máquina del tiempo y ha grabado un vídeo titulado: «5 cosas que cambiaría si empezara a entrenar movilidad en 2026».

Básicamente, ha cogido sus diez años de ensayo, error, frustración y éxito, y los ha condensado en cinco consejos para que tú no tengas que cometer los mismos errores de novato que cometió él (y que cometí yo rebotando en el parque).

Es un billete rápido para acortar tu curva de aprendizaje. Para que no tires años a la basura creyendo mitos o haciendo cosas de forma ineficiente.

Si alguna vez has sentido que inviertes tiempo en mejorar tu movilidad pero no ves los resultados que te gustarían, o si simplemente quieres empezar con buen pie sin dar palos de ciego, hazte un favor y escúchale.

Te vas a ahorrar muchas collejas de tu "yo" del futuro.

[Aquí tienes el vídeo]

Yo voy a borrar el mío de la galería antes de que alguien me hackee el móvil y lo use para chantajearme.

Felipe.

P.D.: En el vídeo, Pau confiesa cosas que a él le costaron sangre sudor y lágrimas entender. Aprender a base de hostias propias está bien, pero aprender de las hostias ajenas es de ser inteligente. Tú eliges qué camino tomar.

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