En Enso han montado un rito de iniciación bastante sospechoso.

 

Te mandan un formulario. Te preguntan qué entrenas, qué quieres conseguir, qué material tienes, cómo va tu semana. Luego llegan los tests y los vídeos. En cualquier momento esperas que un Pablo aparezca con una túnica color arena y te diga que el consentimiento se firma con sangre. Al final, el rito resulta más cutre: solo quieren saber desde dónde partes para evitar hacer el imbécil al diseñar tu trimestre.

 

Aun así, hay gente fuera de la puerta esperando a ser digna.

 

"Cuando tenga más fuerza." "Cuando mi movilidad deje de dar pena." "Cuando haga ese movimiento sin parecer un mueble que se ha caído por las escaleras." Vale. Todos tenemos una versión futura bastante bien peinada y con una rutina de warm-up de quince minutos. La mía, además, no pierde las llaves ni se graba desde el ángulo más humillante posible. Una fantasía premium, vaya.

 

El problema es que esa persona tarda lo suyo en presentarse. Y la apertura de Online Coaching cierra el 20 de septiembre.

 

Quedan cuatro días.

 

Los Pablos trabajan con la persona que ya está entrenando hoy. No con tu ideal de mañana. El historial, el material y los tests o vídeos que tienes hoy. En tu casa. Con tu horario de mierda. Y forma física post-veraniega. No hace falta llegar con un certificado de "nivel suficiente" expedido por el puto Ministerio de las Dominadas Elegantes.

 

Sí hay filtro, aunque mi abuela con un poco de ganas lo pasa, porque Enso tampoco está para hacer cosplay de salvador universal. Esto encaja si puedes participar de verdad: grabarte cuando toca, registrar sensaciones y mantener la comunicación semanal. Un auténtico máster vamos.

Pero es que el entrenador necesita ese material para observar, preguntar y tomar decisiones contigo. No tienen puta telepatía.

Si buscas que alguien te mande cuatro ejercicios y desaparezca en una nube de wellness-as-a-service, probablemente vas a odiar el proceso. 

 

Yo, que llevo años fingiendo que sé colocar una cámara, te diría que no lo pienses mucho. Las plazas se acaban.

Tú sabrás.

A mí ya me toca otra prueba iniciática: grabarme sin que salga el tendedero.

 

[Sí a los pentagramas en el suelo]

 

Felipe

 

P.D.: La Plaza ya ha sacado el reloj. Dice que la iluminación espiritual llegará cuando quiera, la muy cabrona.

 

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