|
Andrea me llevó a su gimnasio, que ella llama "el sitio donde entreno" porque le falta imaginación y le sobra dorsal.
Es un templo del hierro. Hay máquinas con palancas, cables y asientos que darían envidia a cualquier practicante de BDSM. Andrea va pasando de una a otra con una precisión exquisita: toca el disco, ajusta la altura, pone cara de haber leído un evangelio en inglés y dice cosas como "full range". La liturgia fitness, vaya.
Yo aparecí con mis gomas en una bolsa. Dos tiras de látex enrolladas, bastante sospechosas. El tipo de material que hace que el de recepción te mire como si fueras a montar una estafa piramidal de pilates en la zona de estiramientos.
Andrea me las vio y soltó: "Felipe, ¿vienes a entrenar o a reparar el motor de una lavadora?". Razón no le falta, la muy jodía.
Yo miré el templo de Andrea, luego mis gomas, y me pregunté dónde coño pensaba vivir durante el trimestre. Tiene un sentido práctico precioso cuando le conviene.
Tú quizá miras un gimnasio así y concluyes que el onlain coaxin solo te serviría con ochenta aparatos, luces de quirófano y una taquilla con candado de gimnasio premium. Tranquilo. También puedes esperar a que tu salón se convierta por revelación divina en un centro de alto rendimiento. A ver qué llega antes.
El material depende de lo que quieras conseguir. Para muchos objetivos, un gimnasio es muy recomendable: ofrece carga y opciones que hacen falta para progresar con sentido. Para otros puntos de partida, el entrenador puede diseñar el trabajo con el material que ya tienes y decidir contigo qué margen hay.
Ahí está la parte menos sexy y más útil del asunto. En el onlain coaxin se parte de tu objetivo, tu nivel y el material real que puedes usar. Si el objetivo pide más equipamiento, te lo van a decir. Si se puede trabajar bien con lo que tienes, se construye desde ahí. Sin venderte la moto de que una goma, por mucho que la mires con fe, se convierte en un gimnasio entero.
Mis gomas sirven para cosas. El altar de Andrea sirve para otras. El criterio decide cuál toca. Hacer postureo de experto con lo primero que cabe detrás del sofá pertenece a otra religión.
Esta apertura cierra el 20 de septiembre y hay pocas plazas. Si quieres ver si tu objetivo y tu material encajan, aquí está la información:
[Bedeese-ké. No sé lo que es pero lo quiero]
Tú haz lo que quieras. Yo voy a negociar la recuperación de mis gomas con la caja de objetos confiscados.
Felipe
P.D.: Andrea dice que una goma no puede hacerlo todo. Ya me gustaría a mí tener esa claridad para el resto de decisiones de mi vida.
|