Ayer por la tarde el parque era un puto horno. No corría ni una gota de aire. Los pájaros estaban escondidos y los columpios quemaban tanto que podías freír un huevo en el tobogán.

Yo estaba estirando en una sombra, sudando a mares, cuando le vi.

Pai-Do Mei estaba sentado en posición de loto sobre una roca que debía de estar a unos cincuenta grados. Llevaba su túnica de lino blanco y sostenía un cuenco de cerámica del que salía un humo denso.

Me acerqué, alucinando.

—Pai-Do, por el amor de Dios —le dije, pasándome el antebrazo por la frente—. Estamos a treinta y cinco grados. ¿Qué haces bebiendo té hirviendo? Te va a dar una lipotimia.

Dio un sorbo lento y pausado. Ni siquiera sudaba. Me miró con esa calma suya que a veces me dan ganas de estrangularle.

—«El insensato busca el paraguas cuando ya está empapado, Felipe. Y busca el hielo cuando el fuego ya ha consumido la casa. El sabio, sin embargo, teje la red antes de que el pez asome».

Me quedé mirándolo, intentando descifrar el acertijo mientras una gota de sudor me caía por la nariz.

—Vale, muy bonito. ¿Y eso qué coño tiene que ver con beber sopa caliente en pleno junio?

Pai-Do Mei dejó el cuenco sobre la roca humeante.

—«Queréis el fruto del verano sin haber arado la tierra en la primavera. Esperáis a que el sol queme para construir la sombra. El cuerpo no entiende de urgencias; el cuerpo solo entiende de siembras. Lo que no siembras en el silencio, no florecerá en el ruido».

Joder. A veces le daría un premio y otras le tiraría al estanque de los patos.

Pero en el fondo, el místico de los cojones tenía toda la razón. Y me acababa de dar la mejor explicación posible de cómo funciona el sistema de los Pablos.

La mayoría de la gente hace exactamente lo que Pai-Do Mei critica: esperan a que sea julio para querer ponerse a entrenar. Esperan a estar en la playa, a tener tiempo libre o a que les duela algo para intentar arreglarlo corriendo, con prisas y pidiendo milagros. Buscan el paraguas cuando ya están empapados.

Pero el cuerpo no funciona así. Si quieres resultados en verano, tienes que arar la tierra antes.

Y a ti, que estás leyendo esto, te digo que el momento de arar se acaba.

Las puertas para el Online Coaching del trimestre julio-septiembre ya están abiertas. Y aquí no se improvisa. El programa que te diseñan los Pablos y su séquito no es una tabla fija; es un plan vivo que evoluciona semana a semana según tu feedback y cómo se adapte tu cuerpo.

Pero la regla de oro de la secta es innegociable.

Para empezar a entrenar en julio, la Evaluación Inicial se tiene que hacer AHORA, en junio.

Tienen que analizar tus vídeos, ver cómo te mueves, encontrar dónde están tus bloqueos y diseñar los cimientos de tu entrenamiento. Si te esperas a julio para inscribirte, te encontrarás la puerta cerrada porque no habrá tiempo material para evaluarte. Las plazas se agotan rápido, así que si quieres dejar de improvisar y empezar a sembrar con cabeza para que el verano no te pille en bragas, aquí tienes el arado:

[Quiero entrar en el trimestre julio-septiembre y evaluarme YA en junio]

Yo me fui a beber agua fría a la fuente. Pai-Do Mei se quedó bebiendo su té. Cada loco con su tema, pero él, de la espalda, está mucho mejor que yo.

Felipe.

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