La semana pasada estuve con mi colega Miguel.

Miguel estaba blanco como el papel. Se le había quedado el café frío y miraba la pantalla de su móvil con los ojos muy abiertos, como si estuviera viendo a un fantasma.

—¿Qué te pasa, Miguel? —le pregunté—. Tienes cara de haber visto el extracto de la tarjeta de crédito después de Nochevieja.

Levantó la vista, tragó saliva y me enseñó un PDF del Ministerio de Hacienda.

—Felipe... me han metido un puro de dos mil pavos. Me reclaman dinero de la declaración del año pasado. Y con recargo.

No me lo podía creer. Miguel es un currante normal y corriente.

—¿Pero cómo coño has hecho eso? —le pregunté—. ¿No te la hizo la gestoría de siempre?

Miguel bajó la cabeza, frotándose la sien.

—Ese es el tema. El año pasado decidí que 50 € por darle a un botón me parecía un robo. Entré en la web, vi el borrador, me pareció que estaba todo bien, y le di a confirmar. Tardé tres minutos. Me sentí el puto lobo de Wall Street.

Solté una carcajada que resonó en toda la cafetería.

—O sea, que te quisiste ahorrar cincuenta pavos en un profesional que se conoce la ley al dedillo, y por darle a "aceptar" a lo loco sin tener ni puta idea de deducciones, tramos ni casillas, ahora debes dos mil. Una jugada maestra, Miguel. Eres un lince de las finanzas.

Miguel se quiso morir allí mismo. Por creerse que sabía hacer algo complejo, hizo una chapuza a ciegas. Y Hacienda no perdona los movimientos en falso.

Y mientras me reía de él (porque los amigos están para eso), me di cuenta de que en los parques y en los gimnasios está lleno de "Migueles".

Gente que se quiere ahorrar el dinero de un entrenador y se hace la rutina "ellos mismos" con lo que ven en internet. Ven el "borrador" de una rutina de un influencer, les parece que está bien y le dan a "confirmar". Empiezan a entrenar a lo loco sin tener ni puta idea de biomecánica, de gestión de la carga ni de movilidad.

¿El resultado?

Que a los seis meses les llega la "carta de Hacienda" en forma de tendinitis, rotura fibrilar o dolor crónico de lumbar. Y recuperarse de eso cuesta mucho más dinero, tiempo y sufrimiento que haber contratado a alguien que supiera lo que hace desde el principio.

Y te cuento esta desgracia financiera porque estamos en el momento exacto para que dejes de hacerte tus propios borradores.

La gestoría del movimiento está a punto de cerrar el plazo.

Los Pablos, junto a su equipo de inspectores, acaban de abrir las plazas para el onlain coaxin del trimestre de julio-septiembre.

Y aquí no te dan un Excel genérico y se lavan las manos. El plan evoluciona semana a semana con tu feedback. Si algo te duele, lo ajustan; si avanzas, te aprietan las tuercas. Es un traje a medida.

Pero ojo. Las plazas son limitadas y vuelan.

El trimestre empieza en julio, pero la Evaluación Inicial se hace AHORA. En pleno mes de junio. Tienen que pasarte por el taller, analizar tus vídeos, ver tus carencias y diseñarte el programa.

Si te esperas a julio para apuntarte, no habrá tiempo para hacerte la evaluación y te quedarás fuera. Te tocará seguir confirmando borradores cutres y rezando para no romperte.

Si quieres ponerte en manos de profesionales y dejar de jugar a la ruleta rusa con tu cuerpo:

[Quiero entrar en el trimestre julio-septiembre y evaluarme en junio]

A Miguel le invité al café. Es lo menos que podía hacer por un hombre arruinado por su propio ego.

Felipe.

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