|
El domingo por la tarde, mientras procrastinaba para no doblar los calcetines, me metí a cotillear en la nueva comunidad de Skool de Enso Movers.
Y me topé con una reflexión de un compañero que me hizo escupir el café.
El tío tiene 47 años y lleva meses peleándose con un movimiento que los gimnastas llaman «remontado» o bridge kickover. Para que nos entendamos: es pasar de estar haciendo el puente en el suelo a ponerte de pie pasando por la vertical. Un movimiento que hace que parezcas Catwoman, o en su defecto, la típica sobrina de trece años de gimnasia rítmica que te humilla en las comidas familiares.
Nuestro compañero llevaba meses atascado.
Su estrategia era la típica: hacer unas 10 o 12 repeticiones por semana, con los pies apoyados en una altura para facilitarlo, e ir bajando poco a poco hacia el suelo.
¿El resultado? Sacaba las repeticiones con sangre, sudor y un «lumbago de viejuno» de campeonato. Cada vez que intentaba bajar la altura, sentía unos pinchazos en la espalda que le hacían replantearse sus decisiones vitales.
Y entonces, entró en escena el doctor Pablo Bañón.
Pablo analizó el caso y le dio un diagnóstico con esa diplomacia sádica que le caracteriza:
—Mira, con 10 o 12 repeticiones a la semana, no te vas a sacar esto en la puta vida.
¿La receta del médico? Lo que en la secta se conoce cariñosamente como «Muerte por Volumen».
Le prescribió dos sesiones a la semana de 3 series de 10 repeticiones cada una. Es decir, 60 repeticiones semanales. Una auténtica locura. Multiplicar por cinco el trabajo de un tío que ya tenía la zona lumbar pidiendo auxilio.
Cualquiera en su sano juicio habría pensado que Pablo quería matarlo para cobrar algún seguro de vida.
Pero nuestro Catwoman de 47 años hizo caso.
Evidentemente, para sobrevivir a 30 repeticiones por sesión, tuvo que tragarse el ego y bajar drásticamente la intensidad (es decir, poner los pies mucho más altos y cómodos).
Y aquí viene la magia del cuerpo humano.
Resulta que, al bajar la intensidad y meter un volumen brutal, el cuerpo de repente empezó a entender el movimiento. A base de repetir y repetir sin ir al fallo, el sistema nervioso se relajó, los tejidos se adaptaron y aprendió mil detalles técnicos nuevos en cada repetición.
¿Y el lumbago de viejuno? Desapareció. Ni un solo pinchazo.
Ahora el tío se calza sesiones de 30 repeticiones seguidas, cada vez desde más abajo, sin dolor y disfrutando del proceso.
Nos creemos que somos de cristal. Pensamos que si hacemos mucho de algo, nos vamos a romper, cuando la realidad es que no tenemos ni pajolera idea del volumen que podemos asimilar hasta que nos atrevemos a meterlo (bajando el ego y la intensidad primero, claro).
Y te cuento esto porque es el tipo de oro puro que te encuentras un domingo cualquiera buceando en la sede digital de la secta.
No es un grupo de Facebook lleno de memes de gatos y gente dándose los buenos días. Es un sitio donde la gente real comparte cómo ha solucionado sus bloqueos, y donde te das cuenta de que no estás solo en tu pelea contra tus bisagras oxidadas.
Y lo mejor de todo es que estar ahí dentro leyendo, compartiendo y aprendiendo de estas burradas es totalmente GRATIS.
Si entras ahora, no solo tienes acceso a esta comunidad abierta, sino que te llevas por la cara el Curso de Equilibrios y el Curso de Movilidad. Herramientas reales para que dejes de ser un mueble.
Además, si te apetece ir un paso más allá y tener rutinas estructuradas, seguimiento y meterte en faena seria, tienes la opción de pasarte al lado Premium.
Aprovecho para recordarte que estamos a finales de mayo y la oferta Early Bird tiene los días contados. Si entras al Premium ahora, te sale por 11,99 € al mes (o unos 9 € si pillas el anual) y congelas ese precio para siempre. En junio, la broma será más cara. Tú sabrás.
Pero lo urgente ahora mismo es que cruces la puerta.
Entra, cotillea la comunidad, hazte los cursos gratuitos y descubre de lo que es capaz tu cuerpo si dejas de tratarlo como a una figura de porcelana.
[Quiero entrar GRATIS a la comunidad de Skool]
Yo me voy a intentar hacer un puente. Si escucháis un crack, llamad a los bomberos.
Felipe.
P.D.: El viernes tenemos el siguiente Enso Café, nuestra videollamada semanal donde destripamos estas movidas en directo. Solo por escuchar las barbaridades que suelta la gente y cómo las resuelven los Pablos, ya merece la pena asomar la cabeza. ¡Nos vemos dentro!
P.D. 2: Se me olvidaba. Como cada semana, los Pablos han subido un videíto fresco a YouTube… Si quieres, puedes ir a verlo. |