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Ayer estaba tomando un café con mi colega Marcos.
Marcos se estaba metiendo entre pecho y espalda una torrija del tamaño de un ladrillo caravista. Cosas de las fechas. Mientras se limpiaba el almíbar de la barbilla con una servilleta, me soltó la frase maldita:
—Felipe, tío, este año sí. En junio empiezo la Operación Bikini. Me apunto al gimnasio del barrio, me quito los hidratos, me pongo a correr y me quedo fino filipino para ir a Ibiza en agosto.
Casi escupo el café.
—Marcos —le dije—, tú no quieres hacer la Operación Bikini. Tú quieres hacer la Operación Houdini. Quieres que doce meses de sedentarismo y sofá desaparezcan por arte de magia en tres semanas.
Marcos se ofendió. Me dijo que con correr abrigado con un chubasquero y cenar lechuga iceberg le sobraba tiempo para marcar abdominales.
Le tuve que explicar que intentar ponerse en forma en junio es como intentar estudiar el temario de una oposición en el Uber de camino al examen. Una heroicidad estúpida que siempre acaba en suspenso y lesiones.
—Mírame a mí —le solté, señalándome el pecho—. Yo no hago Operaciones Houdini. A mí la estética me la suda un poco, pero me gusta que mi cuerpo funcione. Y para eso le pago a la secta de Enso Movers, para que me hagan el "onlain coaxin". Y te digo un secreto: el trabajo que se luce en verano, se cuece a fuego lento en primavera. El trimestre clave es el de Abril-Junio.
Marcos le dio un bocado a lo que quedaba de torrija.
—Pues me apunto en abril contigo, Felipe. Y así me marcan un plan para el verano.
Solté una carcajada que hizo girarse al camarero.
—Llegas tarde, chaval —le sonreí con esa superioridad de quien ya tiene los deberes hechos—. El trimestre de tortura empieza en abril, sí. Pero los Pablos no te dejan entrar si no pasas por el escáner primero. Tienen que hacerte la Evaluación Inicial. Te graban, miran cómo de oxidadas tienes las bisagras, ven tus eslabones débiles y te diseñan el mapa a medida.
Me acerqué a la mesa, poniéndome serio.
—Y esa evaluación no se hace en abril. Se hace AHORA. En marzo. Y estamos a día 25, Marcos. A la puta puerta de abril. Las plazas se están agotando más rápido que las cervezas en un festival. Si parpadeas, te quedas fuera del trimestre, y te veo en junio envuelto en papel film sudando agua y llorando por los rincones.
Marcos se quedó pensativo, miró su plato vacío, se encogió de hombros y dijo:
—Bueno, pues el año que viene. La torrija estaba de locos, por cierto.
Un visionario de la vida, mi colega.
Si tienes mentalidad de "ya lo haré en junio" y crees que vas a arreglar el chasis a base de ensaladas tristes y elíptica a última hora, buena suerte. Envolverte en plástico como si fueras las sobras de un bocadillo no te va a dar movilidad ni fuerza.
Pero si quieres hacer las cosas con cabeza, construir un cuerpo que se mueva bien (y que de paso, al estar fuerte, luzca de puta madre en la playa, que a nadie le amarga un dulce), el tren está pitando para salir de la estación.
El trimestre del Online Coaching de Abril-Junio cierra sus puertas de forma inminente.
Estamos en el tiempo de descuento de marzo. Son los últimos días para pillar una de las pocas plazas que quedan y hacer tu Evaluación Inicial. Sin evaluación no hay plan, y sin plan, solo te queda la Operación Houdini.
Aquí tienes la puerta de embarque antes de que los Pablos echen el cierre definitivo:
[Quiero mi plaza y mi evaluación antes de que acabe marzo]
Tú verás. Yo ya tengo mi trimestre organizado.
Felipe.
P.D.: Marcos dice que correr con faja reductora quema grasa localizada. Yo digo que quema neuronas. No seas como Marcos. Cúrate en salud y deja que los que saben te guíen. |