El sábado pasado estaba en el pasillo cinco del Leroy Merlin. Llevaba en el carro un tubo de PVC grueso, dos metros de cadena de acero y un churro de piscina de esos de espuma azul.

Se me acercó un señor. El típico Manolo con el palillo en la boca que se pasa las mañanas de los sábados en la sección de ferretería por puro vicio, buscando a quien dar lecciones.

Miró mi carro, negó con la cabeza lentamente y sentenció:

—Chaval, si vas a arreglar una bajante de agua, el churro de piscina se te va a derretir con la temperatura. Y la cadena no sé para qué coño la quieres, pero estás haciendo la fontanería mal. Te va a reventar la tubería.

Le miré fijamente, apoyado en el carro.

—Es que no estoy haciendo fontanería.

Manolo frunció el ceño, como si le hubiera hablado en sánscrito.

—¿Entonces para qué quieres un tubo de PVC de 110 milímetros?

—Para forrarlo con el churro y hacerme un rodillo de masaje que me quite las contracturas de la espalda. Y la cadena es para colgarme peso en el parque.

Manolo parpadeó un par de veces. Su cerebro fue incapaz de procesar que esos materiales sirvieran para algo que no fuera un inodoro. Agachó la cabeza y se fue murmurando algo ininteligible por el pasillo de los enchufes.

El buen hombre había juzgado mi técnica basándose en lo que él creía que era mi objetivo (arreglar un baño). Como mis herramientas no cuadraban con su objetivo estándar, dio por hecho que yo era un inútil y que "lo estaba haciendo mal".

Y precisamente esta situación es calcada a la que cuenta Pau en el vídeo que acaba de subir a YouTube.

En el vídeo de hoy, Pau se dedica a desmontar esa manía que hay en el fitness de decir cosas como "este ejercicio es para bíceps" o "esa sentadilla está mal hecha".

Pau explica por qué la efectividad de un ejercicio no se puede juzgar sin saber dos cosas: el contexto de la persona y su eslabón más débil. Si alguien tiene un agarre de mierda, hacer dominadas será un ejercicio de antebrazo para él, no de dorsal, porque sus manos van a fallar antes que su espalda.

Al final, la moraleja de toda esta historia es de cajón: solo uno mismo sabe realmente lo que quiere y conoce su contexto.

Pero claro, una cosa es saber a dónde se quiere llegar (montarte un foam roller casero) y otra muy distinta es saber qué materiales del Leroy Merlin hay que comprar para construirlo.

Si uno sabe cuál es su objetivo, pero no tiene ni idea de qué ejercicios elegir o cómo progresar sin romperse, es cuando toca levantar la mano y pedir a alguien que diseñe los planos.

Y ahora sí, hablo contigo.

Si estás harto de que te den rutinas genéricas de "fontanería" cuando tú lo que quieres es otra cosa, los Pablos están a punto de cerrar las puertas.

Las plazas para el Online Coaching del trimestre de abril-junio se están agotando.

Estamos en marzo de 2026. Y este mes de marzo es crucial porque es cuando los Pablos hacen la Evaluación Inicial. Tienen que preguntarte qué buscas, ver cómo te mueves y evaluar tus eslabones débiles. Si te esperas a abril para apuntarte, no habrá tiempo material para diseñarte un plan a medida y te quedarás fuera.

Si quieres entender tu cuerpo de verdad y ver el vídeo de Pau desmontando los dogmas del fitness, aquí tienes el enlace:

[Por qué nadie puede decirte que entrenas mal (sin saber tu objetivo)]

Y si ya tienes claro tu objetivo pero necesitas que unos profesionales te diseñen el mapa para los próximos meses, pide tu plaza antes de que acabe marzo:

[Quiero entrar en el Online Coaching]

Yo voy a probar mi rodillo de PVC. A ver si Manolo tenía razón y reviento por algún lado.

Felipe.

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