El miércoles me encontré a Andrea en el gimnasio. Estaba sentada en un banco, mirando la pantalla de su móvil con una cara de odio que podría haber derretido una mancuerna.

Me acerqué a mirar. Tenía abierto un excel con más colores, celdas y fórmulas que la contabilidad de una multinacional.

—¿Qué pasa, Andrea? —le pregunté—. ¿El algoritmo no te deja meter más hipertrofia hoy?

Levantó la vista, frustrada.

—No tiene gracia, Felipe. Me he comprado un programa de 12 semanas de un levantador ruso. Matemáticamente es perfecto. Ondulación de cargas, control de RIR, picos de intensidad... Es la hostia. Pero estoy en la semana tres y me pincha el hombro izquierdo cada vez que hago press. El excel dice que hoy me tocan 80 kilos, pero mi articulación dice que me vaya a la mierda.

Se frotó el deltoides con rabia.

—No lo entiendo. La plantilla es perfecta.

No pude evitar reírme.

—Andrea —le dije, sentándome a su lado—, la plantilla será perfecta para el ruso ese, que desayuna vodka y tiene la movilidad de un oso pardo. Pero el excel no sabe que tú te pasas ocho horas sentada en una silla de oficina y que duermes torcida.

Me miró frunciendo el ceño.

—¿Y qué sugieres? ¿Que improvise?

—Sugiero que dejes de comprar plantillas genéricas que te tratan como si fueras un número en una celda. Te lo he dicho mil veces. Míranos a los de mi secta, a los de Enso Movers. Nosotros empezamos el próximo trimestre de entrenamiento en abril. Serán 12 semanas de tortura continua hasta junio. ¿Pero sabes en qué andan metidos los Pablos ahora, en estas semanas de marzo?

Andrea negó con la cabeza, todavía agarrándose el hombro.

—Pues están haciendo la criba. Están pasándoles la evaluación inicial a todos los nuevos que quieren entrar —le expliqué—. Antes de tocar una sola pesa, les obligan a grabarse haciendo movimientos rarísimos. Miran cómo se mueve su cadera, comprueban si un hombro es más inútil que el otro, y con toda esa información, preparan un programa a medida.

Hice una pausa para señalarle su teléfono.

—Pero lo mejor de todo es que no te sueltan un excel cerrado de 12 semanas y se lavan las manos. Qué va. El plan va evolucionando semana a semana. Si a ti te duele el hombro en la semana tres, das feedback y tu entrenador te ajusta la tuerca para que no te rompas. Así, cuando llega abril, los nuevos no tienen una plantilla genérica que les amarga la vida. Tienen un mapa vivo que se ajusta a sus putas bisagras.

Andrea se quedó mirando su pantalla, luego se miró el hombro, y cerró el excel en silencio.

Y ahora sí, hablo contigo.

Si estás como Andrea, dándote cabezazos contra rutinas genéricas de internet que no tienen en cuenta si eres un bloque de hormigón o si tienes un hombro tocado, igual va siendo hora de cambiar de estrategia.

Los Pablos acaban de abrir las plazas para el "onlain coaxin" del trimestre de abril-junio.

Pero como le dije a Andrea, el secreto no es que sean 12 semanas. El secreto es que si entras de cero, van a usar lo que queda de marzo para hacerte esa ITV completa. Sin evaluación previa, no hay plan a medida. Y si no estás dispuesto a dar feedback semana a semana para que te ajusten el traje, eres carne de cañón para las lesiones.

Si quieres dejar de usar la talla única y empezar a entrenar con sentido, entra aquí antes de que cierren las plazas:

[Quiero mi plaza para abril]

Yo voy a seguir a lo mío, que mi plan de esta semana no se hace solo. Tú sabrás qué haces con tus hombros.

Felipe.

Enso Movers
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