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El viernes por la noche quedé a tomar unas cervezas con mi colega Carlos.
Carlos es de esos tíos que cada 1 de enero se compra ropa deportiva fluorescente, se apunta al gimnasio más caro del barrio, llena la nevera de brócoli y jura que este es su año.
Pero estábamos a mediados de marzo. Y Carlos estaba pidiendo la tercera pinta, acompañado de un plato de bravas.
—¿Y el gimnasio, Carlos? —le pregunté, por joder un poco—. ¿Hoy tocaba descanso del guerrero?
Carlos bajó la mirada hacia su cerveza, derrotado.
—Lo he dejado, Felipe. Cancelé la suscripción ayer.
—¿Ya? Pero si has durado dos meses y medio.
—Es que no tengo fuerza de voluntad, tío —se justificó—. Iba allí, daba vueltas por las máquinas, no sabía qué hacer... Me aburría, no veía resultados y encima me dolía la espalda. Ya paso. Si eso, me apunto otra vez en septiembre, que ahora en abril ya casi es verano y no da tiempo a nada.
Me llevé la mano a la cara. Carlos acababa de resumir el ciclo vital del 90 % de la humanidad. Empiezan a lo loco, se estrellan en marzo, y posponen su vida hasta septiembre.
—Carlos, eres un idiota —le dije, mojando una patata en salsa brava—. Tu problema no es la fuerza de voluntad. Tu problema es que improvisas. Vas al gimnasio a ver qué se te ocurre. Y claro, tu cerebro dice "pues se me ocurre que en el bar se está mejor".
Me miró a la defensiva.
—A ver, listo. ¿Tú qué haces diferente? Porque llevas años sin fallar.
—Yo no uso la fuerza de voluntad, Carlos. Yo le pago a dos sádicos para que piensen por mí. Estoy en el "onlain coaxin" de Enso Movers. Y precisamente ahora, que tú te estás rindiendo, es cuando nosotros estamos preparando la artillería.
Carlos frunció el ceño, dándole un sorbo a la cerveza.
—¿Cómo que preparando?
—Pues que ahora en marzo abren las plazas para el trimestre que va de abril a junio. Son 12 semanas cerradas. Pero no entras en abril y te pones a hacer el burro. Durante estas semanas de marzo te hacen la evaluación inicial. Te grabas, ven cómo estás de jodido (que tú de la espalda estás fino), y te montan un plan milimétrico. Yo no decido qué hago cada día. Yo abro el excel y ejecuto lo que me han puesto para mis bisagras oxidadas.
Le señalé con la patata brava.
—Cuando tú estás tirando la toalla porque no tienes rumbo, yo estoy en el taller para que me hagan un plan a medida para las próximas 12 semanas. Por eso yo avanzo y tú en septiembre volverás a empezar de cero.
Carlos se quedó callado. Sabía que tenía razón, pero le dio un bocado a su brava y miró para otro lado.
Y te cuento esto porque sé que los gimnasios en marzo empiezan a vaciarse.
Es el mes donde la motivación se muere. Y si estás a punto de hacer un "Carlos" y dejarlo todo para septiembre, te ofrezco una alternativa.
Deja de improvisar.
Las plazas para el trimestre de abril-junio del Online Coaching están abiertas.
Si entras ahora, aprovecharás las semanas que quedan de marzo para pasar por el aro de la evaluación inicial. Los Pablos destriparán tus movimientos y te acompañarán 12 semanas con un plan con el que no vas a tener que pensar. Solo ejecutar.
Si prefieres tener un sistema que funcione antes que depender de tu motivación de mierda, tienes el acceso aquí:
[Quiero empezar en abril]
Yo ya tengo mi trimestre organizado. Tú decides si te vas al bar con Carlos o te vienes a sudar conmigo.
Felipe. |