Tengo un amigo, llamémosle Dani, que tiene una relación muy tóxica con su rodilla.

Hace unos meses, jugando al pádel (ese deporte diseñado por el diablo para romper meniscos de cuarentones), notó un pinchazo.

Nada grave. Una molestia en el tendón rotuliano.

Pero Dani es drástico. Dani no conoce el término medio. Así que decidió aplicar lo que yo llamo "La Estrategia de la Momia".

—Se acabó, Felipe —me dijo con solemnidad—. Voy a dejar la rodilla en barbecho. Reposo absoluto. No la voy a mover hasta que se olvide de que le duele.

Y lo cumplió. Vaya si lo cumplió.

Durante dos meses, Dani trató su pierna como si fuera una reliquia sagrada.

Subía en ascensor al primero.

Dejó de correr.

Se pasaba los fines de semana en el sofá con la pierna en alto, viendo series y esperando el milagro.

El otro día me llamó, eufórico.

—¡Felipe! ¡Ya no me duele! La estrategia ha funcionado. Soy libre. Mañana vuelvo al pádel.

Intenté advertirle.

—Dani, tío... que no te duela mientras estás tumbado viendo The Office no significa que estés curado. Significa que estás en reposo. Tu tendón ahora mismo tiene la capacidad de carga de un palillo de dientes.

—Que no, que no. Que lo noto fresco. Nuevo.

¿El resultado?

Duró 12 minutos en la pista.

Al primer arranque para llegar a una bola dejada, su rodilla le dijo: "¿Pero tú de qué vas, fantasma?".

Dani volvió a casa cojeando, más frustrado que antes y sin entender nada.

—Pero si he descansado... —repetía en bucle—. Si he estado dos meses quieto... ¿por qué me duele más que antes?

Y ahí está la gran mentira que nos hemos tragado todos alguna vez.

Creemos que los tendones son como cuerdas que se están deshilachando y que si las dejas quietas, se "pegan" solas.

Pero un tendón no funciona así.

Un tendón es como un empleado vago: si le das vacaciones indefinidas, cuando vuelve al trabajo no rinde más. Rinde menos. Se ha vuelto más débil, más sensible y menos capaz de soportar la carga.

El reposo absoluto no cura la tendinopatía. Solo baja el volumen del dolor mientras baja, a la vez, la capacidad de tu tejido. Es una trampa.

Dani no necesitaba sofá. Necesitaba carga. Necesitaba explicarle a su rodilla, poco a poco, que volver a moverse es seguro.

Como sé que Dani no me va a hacer caso a mí (porque nadie es profeta en su tierra y menos con sus colegas de pádel), le he mandado el episodio del podcast de hoy.

Porque los Pablos se han metido en el barro de una de las lesiones más pesadas, frustrantes y mal entendidas del mundo: Las Tendinopatías.

Es una hora donde te explican:

Por qué la "Estrategia de la Momia" de Dani es la mejor forma de cronificar tu dolor.

Qué es realmente una tendinopatía (y qué no es).

Cómo encontrar la dosis de ejercicio que te cura, en lugar de la que te rompe.

Y cómo evitar recaídas cuando crees que ya estás listo para ser Nadal.

Se lo he pasado a Dani mientras se ponía hielo (otra vez). Si tú también tienes un dolor que va y viene, o un tendón que te tiene amargado, escúchalo antes de que te conviertas en una estatua.

[La verdad sobre las tendinopatías]

Felipe.

P.D.: Dani dice que la culpa fue de las zapatillas. Yo digo que la culpa fue de creer que el sofá es medicina. El podcast te saca de dudas.

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