El otro día estaba en el parque viendo a un colega entrenar.

El tío es una máquina. De esos que parece que tienen muelles en las patas y que la gravedad les hace descuentos.

Se preparó, cogió aire, saltó hacia atrás y... ¡PUM!

Clavó un mortal en la arena. Perfecto. De libro. Ni un paso para equilibrarse, ni un tambaleo. Cayó como una estatua griega.

Yo ya estaba preparándome para aplaudir y soltarle el típico "¡Vamooos, animal!", pero él se quedó mirando al suelo, con cara de haber perdido la cartera.

Se giró y me soltó:

—Felipe, a veces me da más miedo conseguirlo todo que volver a comerme el suelo.

Y se quedó tan ancho.

Me dejó pillado.

—¿Pero qué dices, flipao? —le contesté—. Si te ha salido perfecto. Disfruta.

Pero luego, volviendo a casa, la frase se me quedó rebotando en la cabeza.

¿Y si tiene razón?

Estamos tan obsesionados con la "Gran Meta" —el pino de un minuto, el muscle up estricto, levantar 200 kilos, tocarte los pies con la nariz— que nos olvidamos de una cosa:

¿Qué coño haces cuando ya no te quedan trucos que tachar de la lista?

¿Te compras un sofá y te dedicas a mirar el gotelé? ¿Te buscas otro hobby? ¿Te deprimes?

Vivimos pensando que la felicidad está en la cima de la montaña. Pero la cima es pequeña, hace frío y solo cabes tú un ratito.

Lo que aprendí ese día (y a base de darme muchas hostias, todo sea dicho) es que la gasolina real no son los "Grandes Sueños".

Son los "sueñecitos".

Es ese primer día que apoyas las manos en el suelo y las muñecas no te gritan.

Es esa sentadilla que por fin baja suave, sin que parezca que se te va a desmontar la cadera.

Es disfrutar de una sesión al sol, aunque no hayas aprendido nada "nuevo", solo por el gusto de moverte.

Si solo entrenas para el día de la medalla, vas a estar amargado el 99% del tiempo.

El truco está en enamorarse del barro, no del podio.

Y para eso, necesitas un plan que no solo te lleve a la meta, sino que te enseñe a disfrutar del camino (y a no matarte en él).

Ahí es donde entran los Pablos y el Online Coaching.

Su trabajo no es solo que consigas el truco final. Su trabajo es enseñarte a celebrar las pequeñas victorias que nadie más ve. A construir un cuerpo que disfrute moviéndose, no solo cumpliendo objetivos.

Hoy abren las plazas para el trimestre Enero-Marzo.

Y sé que soy pesado, pero esto es importante:

Si quieres empezar enero disfrutando del proceso y no agobiado por las "Grandes Metas", necesitas apuntarte AHORA.

¿Por qué?

Porque la evaluación inicial es en diciembre.

Es el momento en el que los Pablos miran tu mapa, ven dónde estás y te trazan la ruta. Es el momento de definir tus "sueñecitos" para que luego lleguen los grandes logros.

Si te esperas a enero, te pierdes la parte más importante del viaje: saber hacia dónde coño vas.

[Aquí tienes el billete para el viaje]

No tengas miedo a conseguirlo todo. Ten miedo a no disfrutar de nada mientras llegas.

Felipe.

P.D.: Mi colega, después de la crisis existencial, intentó un doble mortal y se comió la arena. Se levantó riéndose. Creo que ahí entendió que el suelo también es parte de la diversión.

P.D. 2: Diciembre para evaluar. Enero para disfrutar (y sufrir un poquito, que esto es Enso). No lo dejes.

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