Grandes mitos del entrenamiento: parte 1

Con este texto quiero abrir una serie de artículos que van a abordar lo que considero los mitos más asentados en la cultura del fitness en relación al entrenamiento. En un inicio iba a incluir mitos nutricionales, pero la lista es tan larga que he decidido dejarlos aparte (quizás haga una serie de artículos sobre ellos en el futuro). A nivel informativo quiero matizar que esta lista no está en ningún tipo de orden, ya que compararlos según el grado de falacia o impacto sería demasiado subjetivo. Sin más rollos, voy a ello:

 

Las cualidades físicas básicas

MITO: “Conjunto de cualidades de un individuo que hacen posible la realización de una actividad física. Son básicamente cuatro: resistencia, fuerza (potencia), flexibilidad y velocidad.”

Con este mito no sé si reírme o echarme a llorar, y es que es especialmente peligroso por ser aceptado por gran parte de los profesionales del ejercicio. El principal error de entender esta clasificación de supuestas cualidades como realidad es que genera una narrativa en la cual las cuatro cualidades están a la par. Esto es un gran problema cuando analizamos de manera crítica cualquiera de ellas:

Flexibilidad: Esta cualidad se lleva la palma debido a su ambigüedad y falta de rigor científico; y es que cada autor define como quiere el concepto. En muchos casos se define como “la movilidad de una articulación sumada al componente elástico de los tejidos”; como si el tejido muscular o el ligamentoso tuvieran componente elástico. Hay que interiorizar ya a estas alturas de la película que la elasticidad es una propiedad cualitativa, y que los tejidos involucrados en la transmisión de fuerzas son inelásticos por definición. Por lo tanto, cuando “estiramos” nada se estira y nada se deforma, porque al ser tejidos inelásticos, al deformarse se romperían.

Velocidad: No tengo claro cómo coger esto, pero en principio aquí ciertos autores argumentan como una cualidad el hecho de generar un desplazamiento de los  segmentos corporales en un pequeño número de unidades de tiempo. Creo que es un punto de vista problemático ya que lo rápido que se mueva un segmento dependerá de las fuerzas aplicadas, intrínsecas o extrínsecas, pero fuerzas; por lo que aquí no deberíamos estar hablando de velocidad como factor protagonista, sino como un factor de la fuerza (sin meternos en juicios cualitativos en cuanto a que “más rápido” sea mejor o peor).

Resistencia: El ámbito del entrenamiento quizás más sobredimensionado, y es que la capacidad metabólica en relación a la gestión del esfuerzo será siempre una esclava de la función muscular. Dicho de otro modo, el sistema cardiorrespiratorio es un sistema auxiliar del sistema músculo-esquelético. Con esto no estoy diciendo que la función metabólica no tenga importancia, lo que digo es que no se debe considerar tan importante como la función muscular (calidad de gestión de fuerzas).

Fuerza (potencia): Aquí de manera unánime se habla de capacidad de gestionar las fuerzas que llegan a los diferentes ejes articulares (por fin estamos de acuerdo en algo). Y mi pregunta es ¿y qué variable de las anteriores no es dependiente de la fuerza?

La conclusión que argumento es que la verdadera cualidad física básica es la calidad de gestión de estímulos; y estos estímulos son fuerzas. Todos los escenarios que este mito considera cualidades físicas básicas no son más que escenarios específicos de aplicación de fuerzas, por lo que sin más, creo que ya va siendo hora de enterrar los manuales de educación física de los 90 y entrar en el siglo XXI.

 

Trabajo a rangos acortados

MITO 1: “La sentadilla debe ejecutarse a medio rango para evitar lesiones de menisco”.

MITO 2: El diablo habita en la hiperextensión.

Con estos ejemplos (el segundo es una dramatización) me refiero a la leyenda de que trabajar en ciertos rangos de movimiento es inherentemente lesivo. Esta teoría es un error de concepto, en la que se sacan de contexto ciertos estudios estadísticos sobre lesiones en diferentes patrones. Es verdad que un estímulo aplicado a un mayor ROM es un estímulo más complejo de gestionar, pero eso no debería ser un argumento para desaconsejar el uso de todo el rango articular, ya que por diseño evolutivo disponemos de acceso a ellos. Deberíamos estar hablando de contexto, y es que un individuo que tiene un gesto concreto desentrenado tendrá una situación muy diferente a otro que tenga una base bien asentada.

En resumen, no hay ningún argumento que justifique la restricción de un rango fisiológico siempre y cuando las cargas de trabajo estén dentro del umbral de tolerancia de ese eje articular. En caso de haber un problema será por que la carga será excesiva, no el acceso a determinado ROM.

Como añadido, quiero explicar que ocurre exactamente lo mismo con el mito de los “ejercicios lesivos”. No existe tal cosa sin un contexto específico en el cual se delimite la tolerancia de cierto individuo y la carga que se vaya a aplicar (contexto).

Para terminar, os adelanto que en el próximo artículo de este hilo abordaremos los mitos de los estiramientos, el entrenamiento al fallo y el famoso “no pain, no gain”. Si queréis que escriba sobre algún otro mito en concreto, podéis hacerme llegar vuestras peticiones mediante las redes sociales.

 

Artículo escrito por Pablo Vázquez Arillo, Noviembre 2018.

Un comentario en “Grandes mitos del entrenamiento: parte 1

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